Cuando empecé a escribir, algo que tardé mucho en lograr fue que mis personajes tuvieran profundidad, que les ocurrieran cosas. Con el tiempo y mucha formación con especialistas, he llegado a algunas conclusiones que quizá te ayuden. Por ejemplo, tu personaje es una persona tridimensional, esto hace que no sea solo buena o mala (a menos que sea un arquetipo). Así que puedes empezar por buscar dos cualidades y un defecto o viceversa. Ese es un principio que aprendí en teatro.

 

Otra buena idea es construir una biografía. Al principio, imitaba personajes de mujeres inglesas porque era lo que había leído de joven, pero luego fui llenando mi maleta de referentes y he disfrutado mucho de construir mujeres más vivarachas y divertidas, así como todo tipo de hombres. Pero todas y cada uno tienen una vida oculta que solo conocen los creadores. Por ejemplo, ¿cuál es su miedo más terrible? ¿Qué le hace ilusión? ¿Tiene color favorito? Una biografía hará que más adelante tome decisiones o diga diálogos más interesantes (como las geniales líneas de Violet, en Downtown Abbey).

 

Añado otro truco muy usado por muchos escritores, como la tía Julia de Cortázar, busca a tu familiar que no te vaya a poner una demanda e “inspírate”.  Muchos, pero muchos creadores han usado ese truco, así que ¿por qué tú no?  Por ahora, construyo un performance que se basa en una de mis tías. Solo diré que es la más entretenida de todas y la que va a hacer aeróbicos los miércoles por la tarde.

 

Buena suerte con tus personajes.

más artículos

Contacto

Aenean leo ligulaconsequat vitae, eleifend acer neque sed ipsum. Nam quam nunc, blandit vel, tempus.